Mario De Biasi

Mario De Biasi fue un fotógrafo italiano (nacido el 2 de junio de 1923 en Belluno, fallecido el 27 de de mayo de 2013 en Milán) que comenzó con la revista Epoca en 1953 su carrera como reportero fotográfico, que duró hasta la década de los 80. Durante estos 30 años realizó reportajes en diferentes países, incluyendo el levantamiento húngaro de 1956, el Nueva York de los años 50 y retratos de Marlene Dietrich, Brigitte Bardot y Sophia Loren. Formó parte de la generación de jóvenes que reveló al mundo las posibilidades renovadoras de la fotografía italiana. Partiendo de la estética de la imagen única con preocupaciones esencialmente formales, se encaminó hacia un lenguaje lleno de espontaneidad y de comunicación inmediata, un lenguaje que es fundamentalmente el del reportaje.

 

Gli italiani si voltano (Milán, 1954) © Mario De Biasi

Gli italiani si voltano (Milán, 1954) © Mario De Biasi

En 1994 su fotografía Los italianos miran hacia atrás en la que aparece Moira Orfei de espaldas, fue exhibida en el Museo Guggenheim de Nueva York.

Biografía

Mario De Biasi quedó huérfano a los diez años y fue cuidado por una tía suya, que emigraría a Suiza donde un joven Mario comenzó a trabajar como técnico de radio, con tan sólo dieciséis años. Fue deportado a Alemania y comenzó a hacer fotografías en 1944 gracias a una cámara y ampliadora encontradas entre los escombros de Nuremberg.

De vuelta a Italia, en 1948 organizó una exposición de su obra en el Circolo Fotografico Milanese en 1948 que fue un fracaso  pero que reafirmó su vocación y su deseo de que la prensa publicara sus fotografías. En 1953, por fin consiguió su objetivo y comenzó a trabajar con la revista Época, que contó con sus servicios como foto reportero durante más de tres décadas, manteniendo no sólo una relación profesional sino una perfecta simbiosis ideal y sentimental. Para esta revista captó magníficas imágenes documentales de la Guerra del Vietnam, la guerra árabe-israelí de 1973, los funerales de Tito, la insurrección de Praga, los viajes del Papa, los terremotos de Sicilia y Managua, o el cráter del Etna, donde corrió el peligro de asfixiarse por acercarse en exceso. Su trabajo más reconocido fue su impresionante reportaje sobre la revolución de Budapest en 1956 que le consagró a nivel mundial.

Además realizó importantes trabajos de ilustración gráfica en ciudades como Nueva York o Tokio, y  desarrolló proyectos personales que transformaba en libros de fotografía (más de 100)  y exposiciones en famosas y prestigiosas galerías, incluyendo el Museo Guggenheim de Nueva York y el Salón Fotográfico del Japan Camera Industry Institute en Tokio. Expuso en la exposición colectiva La metamorfosis italiana, 1943-1968 en el Museo Guggenheim de Nueva York, y su  fotografía Los italianos miran hacia atrás fue la portada del evento.

Durante su carrera recibió numerosos premios internacionales, convirtiéndose en uno de los más famosos fotógrafos italianos en el mundo, conocido entre otras cosas por sus retratos de estrellas y proyectos hermosísimos y conmovedores, como su trabajo sobre los besos, que comenzó en los años 50 y continuó hasta tiempos recientes, dando lugar a un proyecto que en 2012 se convertía en la exposición itinerante Un mundo di baci, una muestra que recogía 36 fotos vintage en blanco y negro y otras 12 en color.

En 2007, nació Forma – Centro Internacional de Fotografía de Milán con su exposición retrospectiva Racconti d’acqua e di vita – Fotografie di Mario De Biasi dal 1948 ad oggi.

Obtuvo numerosos premios, entre ellos, el Eric Salomon Colony Presi en 1973, el Premio San Vicente para el Periodismo en 1982, el premio a la trayectoria en el Festival de Arles en1994, el título de Maestro de la Fotografía Italiana, el más alto honor de la Federación Italiana de Asociaciones de Fotografía en 2003, y el Ayuntamiento de Milán le concedió su más alto honor, el Ambrogino de Oro en 2006. Unas pocas semanas antes de su muerte, en el Photoshow 2013 de Milán se le adjudicó el Lifetime Achievement Award, no solo por su habilidad para contar grandes eventos, sino también por la sensibilidad y la delicadeza con la que siempre registró la pequeña realidad que se cruzó en su camino.

Referencias

Libros

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