Hermenegildo Otero

Hermenegildo Otero fue un fotógrafo vasco (nacido en 1841 en San Sebastián, donde murió en 1905) cuya obra ha dado lugar a una estimadísima colección de fotografías en que se perpetúan recuerdos del San Sebastián del tiempo de las murallas y cuadros típicos de costumbres locales y cuantos sucesos de importancia se registraron en esta ciudad en la segunda mitad del siglo XIX.

 

Arco de Triunfo, Avenida de la Libertad  Hermenegildo Otero

Arco de Triunfo, Avenida de la Libertad Hermenegildo Otero

Biografía

Hermenegildo Otero comenzó a hacer fotografías hacia 1862 en el taller del pamplonés Valentín Marín, al cual se asociaría, para quedar posteriormente como único dueño del gabinete una vez que Marín se trasladó a Pamplona.

A comienzos de 1870 comenzó una relación profesional con el fotógrafo Miguel Aguirre Aristiguieta lo que unido a la afición de Otero por su tierra y sus fiestas populares, dio lugar a una estimada colección de fotografías que perpetúan las costumbres locales y cuantos sucesos de importancia tuvieron lugar en el San Sebastián del tiempo de las murallas y posterior. También realizaron fotografías de otros pueblos y ciudades españolas, como las andaluzas.

En aquella época, San Sebastián era una plaza fuerte, una pequeña población de pescadores amurallada, que marcaba la vida cotidiana de sus vecinos y la fisonomía del entorno. Los de intramuros, la gente que vivía en el interior se recogían al toque de queda. Los del exterior, dispersados en cientos de caseríos, se expandían por la vega del Urumea y las marismas que llegaban hasta Añorga.

Cuando se retiró la primera piedra de la muralla en 1863, el espacio urbano fue alcanzando, poco a poco, el entorno que hoy conocemos. Los fotógrafos de la época, como Otero y los citados Marín y Aguirre dejaron constancia de esa fusión de  áreas humanas y de la transformación de una población atrapada durante siglos en el interior de una ciudad amurallada, en una metrópoli cosmopolita.

Retratistas de estudio y documentalistas, el trabajo de estos fotógrafos refleja sobre todo la ciudad de San Sebastián del último tercio del siglo XIX. Por delante de sus cámaras desfilaron desde las familias más distinguidas hasta los tipos populares y los militares de la II Guerra Carlista. Realizaron decenas de retratos de la sociedad donostiarra y fueron los primeros en reflejar de una manera sistemática los deportes vascos. En sus placas han quedado inmortalizados elementos urbanos ya desaparecidos como el antiguo Puente de Santa Catalina o la Puerta de Tierra, así como los bombardeos de Durango y escenas de la defensa de San Sebastián, en las Guerras Carlistas.

En 1992, la exposición Las fuentes de la memoria I incluyó el trabajo de Otero y Aguirre. Ambos fotógrafos tienen obra en el Museo de San Telmo, en San Sebastián; también en la colección Iñaqui Aguirre, donde se conserva un autorretrato de ambos con la cámara, a orillas del río Urumea, realizado hacia 1880. También obras de ambos formaron parte de la colección Rafael Munoa que ahora pertenece a la Kutxateka.

Referencias

Libros

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