Jean-Philippe Charbonnier

Jean-Philippe Charbonnier fue un fotógrafo francés (nacido el 28 de agosto de 1921 en París, fallecido el 28 de mayo de 2004 en Grasse)  cuyas obras caracterizan el impulso humanista en la fotografía en Francia en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Sus fotografías tienen una mirada poderosa, sensible y atrevida al mundo que le rodea, capturando la expresión profunda de la vida, ya sea en la esquina de una calle, en una sala de estar familiar o en un viaje, combinando lo trágico, lo cómico, lo inusual, con una estética buscada y perfectamente dominada.

 

La fillette au chant, Roubaix 1958-59 © Jean-Philippe Charbonnier

La fillette au chant, Roubaix 1958-59 © Jean-Philippe Charbonnier

No creo en el genio, especialmente en la fotografía: los hombres no son genios. La naturaleza, el orden o el desorden de las cosas lo tienen. Depende de nosotros ver, saber captar el campo magnético de esta orden milagrosa, fugitiva y latente.

Me tomó 30 años y mucho dolor descubrir la verdad de lo que Henri Cartier-Bresson siempre decía:  uno sólo debe utilizar una cámara con una lente que coincida con su ángulo de visión, siempre con la misma película y a su velocidad normal. El resto es sólo truco y maquinaria.

Biografía

Jean-Philippe Charbonnier nació en París en el seno de una familia de artistas e intelectuales. Su madre era escritora e hija de gente relacionada con el teatro y su padre era pintor; de niño Jean-Philippe conoció a Max Ernst, Pierre Bonnard y al fotógrafo Jacques-Henri Lartigue. Sus padres se separaron y fue criado por su padrastro estudiando filosofía, inglés y alemán, pero a los 18 años una cámara que le regaló su padre lo animó a convertirse en fotógrafo, e interrumpió sus estudios para irse a trabajar en el estudio de retratos de estrellas de cine de Sam Lévin. La Segunda Guerra Mundial le llevó a exiliarse durante dos años en la Suiza neutral, donde se reunió con Jean Manevy quien le instruyó en el arte de la tipografía y el periodismo.

A su regreso a Francia en 1944, trabajó para Théo Blanc y Tony Demilly en sus laboratorios de Lyon, donde aprendió a revelar. Al final de la guerra fotografió, en el pueblo de Vienne, cerca de Grenoble, la ejecución de un colaborador nazi frente a una multitud de cinco mil personas. A finales de los 40 se convirtió en el principal tipógrafo de Liberation, y más tarde en el de France Dimanche. También escribió para Point de Vue, donde en 1949 por primera vez sus fotografías fueron publicadas.
En 1950, fue nombrado reportero de la revista Réalités, especializada en historias de la vida cotidiana francesa, pero que le permitió viajar por el mundo para la revista. En 1951 fotografió a tuaregs en el norte de África, en 1954 a los niños zapateros de Brasil, en 1955 visitó China y luego Mongolia Exterior, donde fue el primer fotógrafo occidental con licencia para trabajar. También Moscú durante la Guerra Fría, Kuwait, donde hizo una de sus mejores fotos recordadas, de una mujer kuwaití con velo y una máquina de coser en la cabeza (que le valió un premio en el World press Photo), la antigua África Ecuatorial Francesa y Alaska.
Fue incluido en la exposición Fotografía humanista, 1945-1968 en la Biblioteca Nacional de Francia de 2006-2007, junto con Sabine Weiss, Marcel Bovis, Jean Dieuzaide y otros autores. Este movimiento de posguerra ayudó a construir una identidad nacional francesa y una iconografía, tanto de sus lugares pintorescos como de sus clichés sociales pero denunciando las duras realidades de la época: el traslado a las ciudades, el crecimiento de la clase obrera urbana, la pobreza, la falta de vivienda y el miedo a la Guerra Fría. La agencia de fotografía Rapho fue partícipe de este estilo y Charbonnier se convirtió en miembro junto con otros como Jean Dieuzaide, Sabine Weiss y Janine Niepce.
En 1970, fue invitado  a participar en los primeros Rencontres d’Arles como invitado de honor, junto con Brihat Denis y Jean-Pierre Sudre. Decidió dejar la revista Realities en 1974 para concentrarse en su barrio parisino de Notre-Dame de Paris. Desde la década de  los 60, con la televisión empezando a reemplazar las revistas en papel se dedicó cada vez más a la fotografía comercial, trabajando para grandes empresas como Carrefour y Renault, como freelance para el Ministerio de Trabajo francés y la Organización Mundial de la Salud y también en la industria de la moda, fotografiando a Pierre Cardin, su moda y modelos, desde 1958.
Enseñó fotografía en París en la Ecole Supérieure des Arts Graphiques y también en Inglaterra. Su  fotografía es un documento histórico que nos muestra la transformación de la sociedad francesa entre 1945 y 2004. Recibió en 1996 el Grand Prix de la Photographie de la Ville de Paris.

 

Referencias

Libros

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