Juan Ibáñez Abad

Juan Ibáñez Abad fue un fotógrafo español (nacido en 1846 o 47 en Jumilla, Murcia, fallecido en Yecla, Murcia, el 7 de abril de 1932) que trabajó y desarrolló notablemente la fotografía de su tiempo. Él mismo se fabricaba las antiguas placas al colodión, y vivió la gran transformación y progreso de las nuevas emulsiones fotográficas, cuando había comenzado con los papeles de ennegrecimiento directo. Retrató a miles de personas, documentó tradiciones, antiguos oficios y actos sociales, y creó la primera serie de postales de vistas de Yecla.

 

Los hijos de Juan Ibáñez Abad. Autor: Juan Ibáñez Abad. Yecla, 1895

Los hijos de Juan Ibáñez Abad. Autor: Juan Ibáñez Abad. Yecla, 1895

Biografía

Juan Ibáñez Abad y sus hermanos fueron la 2º generación de una de las mayores sagas de fotógrafos profesionales que se conocen en España. Su padre, Juan Antonio Abad Martínez, uno de los pioneros en Castilla-La Mancha y Murcia, fue discípulo de Luis Tarszenski, conde de Lipa. Todos sus hermanos y sus hijos fueron fotógrafos con estudio propio. Varios nietos, entre ellos Vicente Ibáñez, y algunos biznietos han perpetuado la saga Ibáñez hasta nuestros días.
Su nacimiento profesional se produjo hacia 1865 en Hellín (Albacete), localidad a la que se habían trasladado sus padres desde Jumilla. Compaginó la fotografía ambulante por la zona del Altiplano con el estudio de Hellín hasta 1875, año en que se instaló en Yecla definitivamente tras la muerte de su padre. Desarrolló su trabajo durante casi 60 años en el estudio del número 52 de la calle Niño, en Yecla, donde retrató a miles de personas de la zona y a toda su descendencia.
Conoció las técnicas primitivas (trabajó el colodión húmedo, la albúmina y los papeles de ennegrecimiento directo) y vivió los grandes adelantos tecnológicos del siglo XX. Construía sus propias cámaras, era un hábil retocador de negativos y positivos, iluminaba, retrataba al carbón y destacaba en el manejo intimista de las luces: con muy pocos medios creaba atmósferas mágicas.
Hombre enormemente emprendedor, fue un hábil ebanista, afinador de pianos,  pintor, dibujante, fabricante de su propio material fotográfico como las placas para el colodión húmedo, y repostero con unas pastas hojaldradas que por su calidad fueron objeto de atención de la Casa Real de la que fue nombrado proveedor oficial.
Obtuvo un diploma en la Exposición Internacional Gevaert de 1911-12 por su serie Vida. En el mismo certamen, su hijo Juan Ibáñez Navarro obtuvo Medalla de bronce. El grueso de su archivo se perdió cuando se vendió el estudio, pero se conservan álbumes familiares y alguna obra en el Museo Comarcal de Hellín. Quizás sus obras mejor conservadas sean sus autorretratos.

 

Referencias

 

Libros

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